Teoría de la cerveza aplicada a la vida profesional del consultor

Si te dedicas a la misma profesión que yo, igual hoy entiendes algo de lo que te voy a contar, si no, seguro que lo puedes extrapolar a aquello que hagas en tu día a día, y si no, pues te lo lees (si quieres) y quizás te eches a llorar o a reír...

Nosotros, los que estamos en el tipo de empresa en la que yo trabajo, nos dedicamos durante un tiempo a un proyecto en un sitio, para pasar después a otro quizás en otro lugar, ya sea de nuestra ciudad o fuera incluso de nuestro país, como ya sabes.

La semana pasada dejé el último proyecto en el que he estado, después de un año...

Lo necesitaba. Tenía que cambiar de aires. Aquello no era para mí. O quizás yo no era para aquello, no vayas a pensar que creo que soy el ombligo del mundo (aunque yo esté seguro de ello). Cada día era un martirio levantarse para ir a trabajar allí. Para alguien tan llevado a buscar el clímax tecnológico en aquello que hace, es complicado estar en un sitio que parece anclado, en esos términos, en el siglo pasado...

Por fin lo he conseguido, y para dedicarme a algo que me apasiona, y a lo que me he dedicado durante mucho tiempo, al menos a nivel personal.

Y como el bien no puede existir sin el mal, y no todo el campo es orégano (esto siempre lo dice mi madre, y las madres saben un montón de refranes), todo tiene su contrapartida no tan positiva.

Ya había estado ahí antes de irme a UK. Nueve meses. Ahora, un año. Claro, haces amigos. De hecho ahí conocí a Xavi (hola Xavi), mi compi de otro blog en el que tampoco escribimos hace tela y que tendremos que empezar a hacer un pensamiento...

Bueno, que me lío. El momento llega. La última hora del último día. Sabes que tienes que marchar. Has pasado por esta situación en muchas otras veces, pero te aseguro que no te acostumbras. Qué mal rollo (en algunos casos, en otros piensas en aquello de que les den... dos duros). Hay que despedirse. Y eso yo lo llevo fatal. Por eso, pedí algo a los que allí han compartido algo más que trabajo conmigo. Fue una petición en plan "última voluntad". Les pedí que, cuando me fuera, sencillamente me dijeran "Nos vemos mañana"... Pero nada, que alguno tuvo que levantarse a darme un abrazo... Y claro, uno no es de piedra...

Pero de ahí, que no quiero seguir, voy a mi "Teoría de la cerveza aplicada a la vida profesional del consultor" (bueno, esta profesión seguro que se puede cambiar por otras tantas, pero es la mía y la pongo porque quiero).

Ahí va (es cortita):

"Hay momentos en la vida... Momentos en los que hace mucho calor. Momentos en los que decides coger una cerveza. Helada. Abrirla. Escuchar el sonido del gas abriéndose paso por la obertura. Servirla en una jarra también helada. La miras. Das el primer sorbo. Pasa por tu cuello dejándote esa sensación agradable del frescor. Con su punto amargo. Yo soy de los que siempre quiere disfrutar de su cerveza desde el principio hasta el final…

Pero llega el momento en que das el último trago. Miras tu jarra y piensas, esta se ha terminado… A por otra…

Así, dejas la jarra finalizada sobre la mesa y te preparas para empezar con otra. La primera ya es historia. Ha sido un momento genial. Lo has disfrutado, pero ahora ya es el momento de abrir una nueva, seguro que también tendrá su punto amargo…"

A buen entendedor...

Para acabar, un vídeo de Supertramp, ese grupo que tanto me gusta. Según el que lo ha subido a Youtube, se grabó en 1979, igual tú, ni habías nacido (yo ya jugaba al balón por entonces)...



Que te vaya muy bonito,

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