Un sueño realizado

Hay sueños que se cumplen al poco de haberlos vivido en tu cabeza. Otros, se tarda un tiempo, quizás semanas, meses o años. Algunos, no se llegan a cumplir nunca.

Quizás esa es lo que hace tan maravilloso el mundo de los sueños, porque soñar es una de las pocas cosas que nadie nos puede arrebatar.

Cuando tenía 17 años, creció en mí un deseo irrefrenable de sumergirme en el mar con algo más que un tubo, una máscara y unas aletas. Quería bajar más y quería estar más tiempo. Para ellos, necesitaba formarme en el uso de equipos autónomos. Lamentablemente, estaba lejos de mis posibilidades, así que, aquel deseo, se convirtió pronto en un sueño…

Y así han pasado la friolera de 20 años (bueno, un poco más). Cuando no era por un tema económico, era por un tema de salud o que las vacaciones las hacíamos en la montaña o el interior… La cuestión, es que sin darme ni cuenta, me he plantado en este verano.

Pero este año los astros se han alineado. Por un lado, mi hermano, un tío muy majo, nos invitó a pasar tres semanas a Menorca. Por otro, mi mujer me animó más que nunca a hacerlo. Ella tenía tan o más claro que yo, que esta era una oportunidad única. Menorca es un lugar idóneo para practicar el submarinismo.

Así qué, aconsejado por un amigo de mi hermano, acudí al que sería el centro de formación perfecto para mi experiencia: Diving Center Ciutadella. Allí conocía a Olga y a Mark, una pareja fantástica que regenta el centro. Mark fue mi maestro de ceremonias durante toda mi formación, y debo decir que he realizado uno de los mejores cursos que se puede hacer. Lo he comentado con amigos que ya lo hicieron en su día, y alucinaron. Tampoco voy a desvelarte aquí nada, pero fue impresionante. La ventaja de hacer el curso con ellos es que lo haces todo en mar. Las inmersiones de aguas confinadas, las haces en una calita súper tranquila, parece una piscina, pero llena de vida submarina y, cómo no, agua salada.

Realicé el curso en cuatro días. Teórica aparte. Mucho quitar equipo y poner equipo en el agua. Poner mucha atención en la seguridad. Aprender a bajar y a subir correctamente. Vamos, lo normal.

Si vas por Menorca, te aconsejo encarecidamente que pases por su centro y que te lleven a hacer alguna inmersión por la isla. Sí, vale, están en Ciutadella, en el puerto (justo delante del café Balear, en “Es Pla”) e igual te pilla lejos, pero te aseguro que valdrá la pena.

Después del curso, hice mi primera inmersión como Open Water Diver con ellos. Ni más ni menos que una inmersión nocturna. Sí, sí, nocturna. Salimos a eso de las diez de la noche, y fue otra gran experiencia, quizás otro sueño cumplido, igual no un sueño tan grande como el otro, pero sin lugar a dudas, fue casi una experiencia religiosa, aunque esto, mejor te lo cuento otro día.

Por cierto, no quiero olvidar a Pedro y a Albert, con los que también compartí algún ratillo. Pedro fue mi ángel de la guarda durante la inmersión nocturna… Pero ya te he dicho que eso te lo cuento otro día.

"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante." Paulo Coelho.

Que vaya bonito,

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