Burka: ¿miedo o intolerancia?

El debate del burka empieza ya a ser un poco cansino. Ya no sólo en este país, sino en el marco de Europa.

Parece mentira que tengamos que estar deliberando durante tanto tiempo con un tema que, a mi juicio, es más fácil que todo eso.

No sé si has tenido la oportunidad de poder viajar a algún país de mayoría musulmana. Yo pude hacerlo, allá por el año 97. Era una época un tanto convulsa. Nosotros fuimos a Egipto. Un lugar maravilloso con unas gentes todavía más maravillosas. Lamentablemente, ellos también tienen su propia lacra, como nosotros, y los turistas íbamos siempre acompañados por la denominada policía turística, que no es que te dieran mucha confianza llevando a tu lado un fusil más grande que ellos, pero parecía que se preocuparan.

Pues bien, estando por aquellas tierras, lo pasábamos un poco mal en el momento en que miraban a las mujeres de un modo que se podría calificar como "diferente" cuando iban con faldas cortas y camisetas de tirantes por la calle. Es cierto que a nosotros nunca nos dijeron nada, pero a veces la situación se tornaba un tanto incómoda. Si a eso le sumabas en algún momento que una de ellas fumara, entonces sí que les decían algo que, por fortuna, no entendíamos.

El día que acudimos a uno de sus edificios "religiosos", del que sacaban dinero a los turistas por visitarlo, fue cuando nos quedamos un tanto más sorprendidos, porque obligaban a las mujeres a cubrirse la cabeza con un pañuelo. Creo que en países como Irán, las turistas tienen que ir todo el día así, tapadas. Es cierto que aquí, en Barcelona, si los turistas entran en un edificio religioso, les piden que lo hagan con ropa que no impacte en el decoro que se supone en un lugar así, pero creo que no son tan exigentes.

En una palabra, cuando vamos a un país musulmán, nos "ruegan" que cumplamos con sus costumbres y las mujeres, sólo ellas, tengan que "amoldarse" a lo que su ley-religión dictamina.

Ahora, se lía aquí cuando se pide lo mismo, es decir, que cumplan con las costumbres locales. Además, con el miedo que existe a los terroristas que se hacen llamar "defensores de la religión", la cosa se complica. Estoy seguro que si intento entrar en un juzgado con un pasamontañas, no van a dejarme entrar porque no se me ve el rostro.

Estoy de acuerdo que debemos ser todos tolerantes con las costumbres de los demás, siempre y cuando no haya obligaciones, porque nuestros derechos acaban dónde empiezan los derechos de los demás. No debemos nunca imponer nada a nadie, debemos intentar empatizar con cualquier tipo de comunidad que se una a nosotros como nos gustaría que ellos lo hicieran. No debemos demonizar a nadie por un motivo de costumbres ni de religión, siempre y cuando no atente contra nadie, pero por favor, acabemos pronto con esto, lo único que hace es romper una sociedad que ya no anda muy fina en sus relaciones internas.

Con esto, sólo doy mi opinión personal, que, y repito, está basada en la tolerancia hacia los demás. Debemos ser todos así, integradores, tanto los que ya llevamos aquí años, como los recien llegados, que también tienen que integrarse en nuestra sociedad sin intentar imponer absolutamente nada por mucha religión que haya implícita.

Suerte ahí fuera,

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