Arbeit macht frei

Cuando me volví a Barcelona, después del periplo inglés, pasé cerca de un mes de vacaciones, desconectando de casi todo. Me fue muy bien.

Pasado ese tiempo, empecé a trabajar de nuevo en el proyecto en el que había estado justo antes de volar a la isla. Ya lo habíamos acordado. Era lo que quería. A todos nos venía bien y yo me reencontraría con antiguos compañeros con los que disfrutaba de buena relación. El solo hecho de estar en Barcelona, ya me parecía un buen regalo, si le añadías el no tener que empezar de cero en alguna parte en la que no te conocían, ya era para nota.

Cuando empecé a trabajar, le envié un correo electrónico al que yo he considerado siempre mi "Rol model" o modelo a seguir dentro de la compañía. Sí, es así. No engaño a nadie. Yo, de mayor, quiero ser como él (tiene más o menos mi edad). Su contestación, entre otras cosas que no voy a poner aquí, me decía:

"Bien que vuelvas al tajo. “Arbeit Macht Frei” (otra entrada para tu blog si descubres lo que significa)."

Esto era un veinticinco de febrero, de este año. Debo reconocer que no tenía ni idea de lo que significaba esa frase, así que me puse en contacto con N., una buena amiga a la que conocí en otra etapa profesional y que, a pesar de no ser alemana, domina el idioma de una forma impecable.

Ella me contestó lo siguiente al preguntarle por el significado de esa frase:

"El trabajo te hace libre...

Es lo que ponían los nazis a las entradas de los campos de concentración... Y dentro de poco lo pondrán en la puerta de XXXXXXXXX... jajajaja
"

Estuve buscando entonces en Internet, cuando tuve un rato, y sí, era cierto, ese mensaje estaba escrito en la entrada de algunos campos de concentración nazis.

Desde ese día, han pasado cuatro meses, en el que le he encontrado todo el significado a esa frase. Me he dado cuenta de que nunca una frase había sido tan premonitoria para aquellos seres humanos que fueron exterminados, y tan sumamente dolorosa incluida en el contexto profesional de nuestras vidas.

A mí, realmente, el trabajo en el nuevo proyecto fue el que me hizo libre. Sin ese nuevo proyecto, no podría haber vuelto a mi casa trabajando en la misma empresa. Pero si practico un poco la introspección, me doy cuenta de que la frase, en sí misma, es una gran contradicción.

Hagamos lo que hagamos, nunca somos libres. Trabajamos para ganar un poquito más. Trabajamos para que los nuestros puedan tener una vida un poco mejor. Trabajamos para tener más dinero. No encontramos el equilibrio. Seguimos trabajando, horas y más horas, para conseguir un poquito más. Al final, trabajamos para pagarnos una mejora en la vida que nos ayude, mañana, a curar la vida que nos hemos dejado en el trabajo.

Creo que libre es aquel que no tiene ningún apego hacia nada. Aquel que hoy está aquí, y mañana allí. Aquel que sólo dispone de lo que lleva encima, en una mochila. Él es el único que es realmente libre. Los demás, por mucho que nos empeñemos, estamos subidos en una barca de rafting, controlada por una multinacional, en la que remamos sin saber exactamente hacia dónde vamos...

Sigo creyendo en la parte positiva del contexto de la frase que me envió E. Creo que pensar así, me hace un poco más libre...

Que vaya bonito,

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