Sobre tu tumba

Ayer se dio a conocer el fallo de un concurso de micro relatos que organizó la "Asociación de Escribores de Aragón". Yo, ni me considero escritor (ojalá) ni soy de Aragón, pero osé presentarme.

Como era de suponer, no gané. No albergaba esperanzas, pero me siento muy satisfecho por el mero hecho de haber escrito un relato sobre un tema complejo "Sobre tu tumba" en un único fólio.

Decidí que, pasado el concurso, lo publicaría aquí, así que, ahí va...
"Un gran silencio me ha sobresaltado mientras dormía. He abierto los ojos y he observado mi entorno. Sombras desconocidas me muestran figuras fugaces. El lugar me resulta extraño. Tranquilidad.

El día ha amanecido gris. Estoy tumbado, boca arriba. Una gélida sensación recorre todo mi cuerpo, desde la cabeza a los pies. Mi espalda está fría. Estoy cansado. Una brisa fría se levanta a mi alrededor. Un gran silencio continúa envolviéndome.

Me encuentro desorientado. Intento incorporarme, y millones de agujas se clavan en mi cabeza. El dolor es tan intenso que, por un momento, dudo que vaya a poder levantarme. Sigo sin ser capaz de identificar el lugar en el que me encuentro. Empiezo a escuchar los primeros sonidos a unos metros por encima de mi cabeza. La suave brisa mece las hojas de los árboles. Debo estar en un bosque.

Consigo incorporarme para examinar el lugar. A medida que mi cabeza va girando para verlo todo, empiezo a recordar…

Cierro los ojos y veo tu sonrisa. Tu cara limpia. Tus ojos verde esmeralda. Consigo escuchar tu risa mientras revivíamos la forma en que nos habíamos conocido, sobre lo caprichosa que es la vida.

Tantos años compartiendo el mismo camino, establecen una unión tan sólida, que no sabes respirar cuando tu otro yo no está a tu lado. Quizás esa persona es el aire que inhalas y que llena tus pulmones para darte vida. Se dibuja una sonrisa en mi cara cuando recuerdo las tardes de invierno en las que estamos sentados en el sofá, acurrucados, abrazados, mientras vemos un clásico del cine que emiten por enésima vez en la televisión.

Ahora, aquí sentado, calado hasta los huesos, con un dolor de cabeza tan intenso que me hace sentir que todos los árboles que me rodean van cayendo uno a uno sobre mí, pienso en ti. Ha sido una noche muy larga. Una noche de amarga soledad. He bebido demasiado. Mi ropa huele a alcohol, tabaco, sudor… Percibo otros olores que soy incapaz de identificar. Me pregunto por qué la vida nos lleva por caminos tan insospechados. Una vida que nos lo da todo. Una vida que nos juega malas pasadas.

¿Por qué hay personas que insisten en coger los coches cuando han bebido más de la cuenta? No entiendo nuestro egoísmo. No entiendo que pasa por nuestras cabezas en momentos en los que, en teoría, deberíamos pasarlo simplemente bien. Nos vestimos con nuestras mejores galas, usamos nuestros mejores perfumes, dibujamos la mejor de nuestras sonrisas y nos reunimos con los amigos. Cenamos. Nos tomamos unas copas. Ella, en un alarde de responsabilidad, decide que nos llevará a casa cuando la fiesta termine… Nos lo pasamos bien… Muy bien…

A medio camino, una luz.

Ha pasado un año. He dormido sobre tu tumba. Maldita la vida. Malditos los que nos roban nuestro futuro.
"
Igual, a partir de ahora, me animo y me lío a escribir pequeños relatos... Quién sabe... A fin de cuentas, aquí puedo escribir lo que quiera... ¿o no?

Que vaya bonito,

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