No toquéis a los funcionarios

Este país es la rehostia.

Llevamos ya no sé cuánto tiempo con la puñetera crisis dando por saco. No sé ni cuantos millones de personas que viven y pagan sus impuestos aquí, se han quedado en el paro. Las empresas cierran, se deslocalizan (una forma elegante de decir que se piran a sitios dónde la mano de obra es más barata) o presentan los tan famosos Expedientes de Regulación de Empleo, otrora conocidos como ERES (sí, el del verbo).

Pues aquí, mientras nuestros vecinos, amigos, familiares o no, se han ido quedando en el paro, nadie decía nada. Los telediarios daban cifras y en los corrillos de los bares, las peluquerías y las puertas de los colegios, ibas escuchando que si fulanito o menganita se habían quedado sin curro.

Recuerdo que en el caso de la SEAT, sí que se metió el des-gobierno autonómico para mediar. Joder qué grandes. Ahí se escuchaba a los sindicatos vociferar y alarmar a la gente con la situación. Punto. Vino la Nissan. Vinieron las ayudas al sector del automóvil.

A los demás, que les parta un rayo.

Ahora le ha tocado a los funcionarios. Y entonces se lía. Sólo ahora he escuchado la palabra huelga general. Sólo ahora he escuchado a la gente gritar y maldecir por la tele. Otra vez los jerifaltes de los sindicatos están hablando de ruptura social y no sé cuántas palabras más que estoy seguro que ni siquiera conocen su significado.

Vaya por delante, que no tengo nada en contra del colectivo, sólo hablo de gestión y de algunos elementos que manchan su buen nombre.

Claro, ahora me paro yo. Pienso. “¡QUÉ COJONES LOS VUESTROS!” Resulta que, mientras la gente de a pie que trabaja en empresas privadas se ha quedado privada de forma ABSOLUTA de su puesto de trabajo y, por ende, de su salario, aquí nadie hacía nada. Ahora, a los funcionarios, esa raza en la que hay gente buena y no tan buena, como en todas partes, les tocan UN PEQUEÑO PORCENTAJE DE SU SUELDO y nos rasgamos las vestiduras.

Cuantas personas que ahora están en el paro, se hubieran dado literalmente con un canto en los dientes porque sólo les hubieran privado de un cinco por ciento de su salario, en vez del cien por cien. Al parecer, los funcionarios, aquí, son intocables. Los buenos, y los malos. Es igual, pueden estar de baja eternamente, pedir excedencias remuneradas, ir a la oficina treinta y cinco horas a la semana, sentirse sabedores de que nunca se quedarán sin trabajo, Y SON INTOCABLES.

Pero bueno, los que no somos funcionarios, somos gilipollas ¿o qué? ¿Por qué esta tendencia a insultar a la inteligencia del español medio?

A mí, personalmente, me parece que el caso de los funcionarios es como el de los monopolios. Deberían estar sometidos exactamente a las mismas reglas que estamos sometidos los demás. Y si los demás nos tenemos que someter a alguna regla para equiparar, pues hacerlo, pero, por favor, que se deje de dar por saco a este país con tanta mierda.

Me importa un huevo que les rebajen un 5% a los funcionarios. Que ECHEN A LA CALLE por baja productividad a aquellos que se lo merezcan. Que se dejen de cantinelas. No se puede pedir solidaridad cuando a uno le interesa. Hay que ser solidario para con todo el mundo por igual.

¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde nos llevan?

Suerte,

Comments

Popular posts from this blog

Feliz cumpleaños... Miriam

This is Sarah

Teoría de la cerveza aplicada a la vida profesional del consultor