Mentiras arriesgadas

En una o dos ocasiones ya hemos hablado sobre la mentira y los efectos que tiene sobre cualquier tipo de relación, ya sea de amor, de amistad o profesional, es igual…

Creo que las mentiras son como los cartuchos de una escopeta. Tenemos un número limitado para cada una de las escopetas que adquirimos con cada nueva relación. Lo ideal sería no tener que usar ninguno, llegar muy lejos sin disparar un solo cartucho. Pero hay personas que los disparan con cierta facilidad, sin ni siquiera ser necesario… Y al final, se queda sin nada que disparar, ya no caza, ya no obtiene recompensa alguna, las presas, en este caso, los amigos, huyen despavoridos…

Porque si tienes que mentir, hazlo bien y cuando toca. No mientas por algo que a los demás ni tan solo les importa, quedas fatal, minas totalmente la confianza, la otra persona, a buen seguro, va a pensar que algo no está funcionando. Yo, por ejemplo, si me mientes sobre algo que ni te he preguntado ni me interesa, me quedo totalmente fuera de juego. Me lanzas una mentira a la ligera, sin necesidad alguna, para esconder algo que me va a importar un huevo. Seguro que entonces pensaré que lo has hecho porque en lo más profundo de tu ser, has imaginado que igual sí que me iba a afectar, porque si yo no creo eso a pies juntillas, entonces pensaré que eres un mentiroso compulsivo y, entonces, tu compañía estará de más.

Si mientes, hazlo por una buena causa, no por una chorrada… No te dejes llevar por mentiras arriesgadas. Si nadie te pregunta, no mientas porque sí, no digas la verdad si no quieres, no digas nada…

Así, lo jodes todo…

Por cierto, qué grande es la frase de “Se pilla antes a un cojo que a un mentiroso”

Ahora que ya te lo has leído, sólo quiero desearte suerte…

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