Noche de frontenis

Ha sido un martes entretenido. Mucho trabajo. Comer con un amigo que está haciendo de su vida un triunfo. Más trabajo...

Por la noche, a eso de las diez, hemos quedado para jugar un rato a frontenis. Hacía ya un tiempo que no hacía nada de deporte. Ha sido uno de los cambios más drásticos que he tenido, aunque reconozco que, en mis dos últimos meses en el infierno de Howards no había podido hacer tampoco mucho deporte.

Nos lo hemos pasado bien. Lo cierto es que a frontenis hacía la releche que no jugaba. Posiblemente más de seis años. Ha sido un cachondeo. Nos hemos reído. Pero me he pegado unas buenas carreras, sobre todo al jugar de delantero (se dice así, ¿verdad?).

Hemos tenido la anécdota. Al menos nos podemos reír. En un momento del partido en el que jugaba delante, M., que me ha dado la sensación que llevaba más tiempo que yo sin jugar, y bastante sin hacer deporte, me ha preguntado que por qué miraba todo el rato hacia delante. Imaginas la contestación, ¿¿¿verdad??? Claramente le he dicho:

“Prefiero un pelotazo en el culo que no en la cara”

Joder, parece que haya sido una premonición. En un puñetero momento en que él jugaba delante, ha seguido la pelota con la mirada desde la pared frontal. Esta ha votado en el suelo, E. le ha dado un castañazo en toda regla y lo siguiente que hemos visto ha sido la pelota subir hacia arriba y a M echándose la mano a la cara. Que susto. En lo primero que piensas es en el ojo. Un pelotazo de esos en el ojo tiene más peligro que Mario Conde jugando al monopoly… Afortunadamente le ha dado justo en el cuerno derecho. Segundos de silencio. Preguntas. Varias preguntas. Interés por su estado. Todo bien. Este tío es un fiera. Me dan a mí ese pelotazo y creo que acabo redondo en el suelo, llorando, de cúbito supino y con el dedo pulgar en la boca. Jodeeeeeer.

El resultado ha sido una mancha colorada redonda en su frente, nada más.

Espero que haya aprendido la lección, aunque haya sido a lo bestia. Jugando a este tipo de deportes, te arriesgas a recibir pelotazos, por eso lo mejor es no verlas venir, mirar siempre hacia delante y rogar para que los que juegan más retrasados tengan la suficiente destreza para no darte. Es que ya les vale, si será por pista.

El lunes repetimos. A la misma hora. Ahora sólo me queda esperar a ver cómo me levanto mañana, o mejor aún, a ver cómo acabo el día. Espero que el ácido láctico no se cebe en mi musculatura.

“Si lo importante no es ganar, ¿entonces para qué coño se inventó la puntuación?”

Diviértete,
àlex

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