Los abuelos, la ONG más importante de nuestra era

Nuestra sociedad ha cambiado en sinfín de detalles desde que yo tengo recuerdos. Estás totalmente de acuerdo conmigo, no lo niegues.

Cuando yo era un niño, recuerdo que mi madre, renunciando a cualquier crecimiento profesional, dedicó el cien por cien de su tiempo, a estar por nosotros. Mi padre trabajaba fuera de casa. Era el cabeza de familia. Traía el dinero. Para que lo entiendas, mi madre era un centro de coste (mamá, te lo explico un día de estos).

Cuando nos poníamos enfermos, ella siempre estaba ahí. No había que pensar en nada más. Ella se quedaba con nosotros. Como mucho, llamaba a la vecina, que también era un centro de coste, para que nos echara un ojo mientras bajaba la tienda pequeñita de barrio que había abajo a comprar el pan y algo que le faltara para la comida. En aquella época, recuerdo que no existían las grandes superficies, como mucho, algún supermercado grande.

Hoy día, eso es casi imposible. Es cierto que conozco a personas que pueden y quieren tener ese estilo de vida. Se quedan en casa cuidando de la descendencia, aunque creo que las puedo contar con los dedos de la mano. En la mayoría de los casos, todos los gastos que soportamos las familias, obligan a que trabajen los dos en casa. También conozco a parejas que ponen a sus hijos a trabajar de modelos en la tele, pero eso es harina de otro costal y no tengo suficiente información para opinar.

Claro, si nuestros hijos caen enfermos, tenemos un problema. Si los profesores deciden ejercer su derecho a la huelga, sea cual sea el motivo, pues tenemos un problema. Si los niños tienen las aulas en barracones porque el colegio no está terminado, entonces el problema lo tenemos el día en que acaban la construcción, porque el traslado tienen que hacerlo los empleados del centro docente, y los niños no van al colegio. Que el gobierno decide cambiar el calendario escolar, pues tenemos otro problema.

Esos problemas son difíciles de solucionar para los pobres padres y madres de familia. En la mayoría de los casos, por no decir todos, siempre le puedes decir a tu jefe amablemente que al día siguiente no puedes venir porque tu hijo no puede ir al colegio. Él lo entenderá perfectamente y te dirá que te tomes el día… a cargo de tus vacaciones en el mejor de los casos.

Debo reconocer que yo no sufro ese hándicap, pero si leíste ayer el artículo de “El País” sobre la explotación remunerada, entonces entenderás por qué no tengo ESE PROBLEMA.

Voy a ir acabando, porque el final de todo esto ya lo tienes claro. La solución a nuestros problemas está en los abuelos.

Yo recuerdo a mi abuelo siempre mayor. Es más. Creo que antes se hacían mayores con menos edad. Llámame lo que quieras, pero lo tengo clarísimo. Piensa si no. ¿Recuerdas a tu abuelo joven? Vamos, si me dices que sí, pensaré que tu relación con el fútbol te vino desde el momento en que ten engendraron.

Mis abuelos no se hacían cargo de nosotros. Bueno, vale, sí. Pero lo hacían de vez en cuando. Como mucho, cuando mis padres se iban a ver a un señor enfermo. Jo, la de veces que se iban nuestros padres a ver a señores enfermos. Digo yo, que aquel señor lo pasaba mal. Venga a ir a ver a ese señor enfermo. Pero no era como ahora, que cada dos por tres los abuelos se quedan con los niños. Es más, si vas al parque una tarde, creo que hay más abuelos que padres. Y no, no es que ahora tengamos a los hijos cuando somos más mayores, que sí, que es cierto, pero creo que el tema no va por ahí.

Los profesores de las escuelas públicas, han decidido ejercer su derecho a huelga mañana. Creo que es sólo aquí en Catalunya. Al parecer es porque el ministerio de educación no les tiene en cuenta a la hora de tomar decisiones (aquí va una carcajada, y no por el hecho en sí, si no porque parece que ellos sean diferentes al resto de los mortales), pero no estoy seguro. De cualquier manera, de lo que sí que estoy seguro es de que esta huelga la hacen pensando única y exclusivamente en el futuro de nuestros hijos.

Pues por ese motivo, en días como el de mañana, los abuelos confirman que se han convertido en piezas claves e imprescindibles en la unidad familiar, la base de nuestra sociedad. Los abuelos se han convertido en la ONG más importante de nuestra era. Hacen trabajos voluntarios, por la sonrisa y el bienestar de otras personas, sin cobrar ni un duro y, en muchos casos, poniendo dinero de su bolsillo para, al menos, las comidas en casa.

No voy a cantar un viva o algo así. Sencillamente, decir que creo que, de acuerdo con el periodista que escribió ayer el artículo de “El País”, vivimos en la sociedad del malestar, y no en la del bienestar, porque nuestra vida se centra en nuestro trabajo y no en lo que realmente interesa, nuestra vida.

Que lo pases bien,
àlex

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