Cambio de hora

Los beneficios del cambio horario están más que descritos y justificados.

Por lo que leo, esto se inició, a nivel global, durante la primera gran guerra mundial. Lo hacían para ahorrar carbón.

A nivel comercial también es un gran beneficio, más horas de sol, la gente está más rato en la calle y, claro, tienen tendencia al consumo, ya sea para hacer compras, o para sentarse en una terracita con los amigos a tomarse unas cervecitas (este es el gran beneficio que yo le veo).

Se alarga el día. Estamos más rato fuera. Practicamos más deporte. Vamos, que físicamente parece que también tiene sus cosas buenas, aunque los próximos días vamos a ir un tanto perdidos con las horas de sueño, comidas y cosas varias. He podido leer (sí, aunque hay quien se empeña en insistir que no leo) que los cambios horarios nos causa problemas en la percepción del tiempo. No profundizo en eso porque no tengo ni puñetera idea a lo que se refieren y, además, seguro que me cabreo.

Durante todo el tiempo que he estado yendo y viniendo a Londres he padecido un problema horario similar. Tenemos una diferencia horaria equivalente a este cambio que hacemos ahora. Cuando me quejaba de que me causaba algún que otro problema, los que aquí residían, siempre me contestaban lo mismo “¡Pero si sólo es una hora… Exageraooooo!”. Vale, pues el que se queje ahora y empiece a hacerme preguntas sobe si son las cinco de hoy o de ayer, le sonreiré y le guiñaré un ojo… No diré nada, que seguro que después me cuesta caro.

El cambio horario no creo que me aporte muchos beneficios a nivel individual. Mis facturas no varían, las de luz, digo, de un periodo a otro. Lo que sí que es cierto es que hoy, para mí, empieza el buen tiempo. Empieza la primavera de verdad, pronto el verano. Empieza un tiempo de alegría. Porque el sol, créeme, es símbolo de alegría, no en vano los países nórdicos tienen altos niveles de depresión y suicidio.

Ahora disfrutaré más de los fines de semana. Podremos salir y estar más tiempo por ahí. Pronto visitaremos la playa, aunque sea para echar un partido de fútbol y jugar con los críos. Llega el momento de del disfrute… Joder, y si no tuviéramos que ir a currar, sería la leche…

El cambio horario es como la paga extra. Aunque ese tiempo ya me viene perteneciendo, de repente, tengo una hora más de día para poder hacer cosas al aire libre. Si en contra de lo que yo soy, tú eres un fiestero y un ser de la noche, lo positivo es que tu hígado te lo agradecerá.

Que vaya bonito,
àlex

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