Amigos... ¿Dónde están hoy?

Estoy en casa. Voy de la cama al sofá y del sofá a la cama. Llevo desde ayer fastidiado. Pensaba que hoy estaba mejor, pero a estas horas debo reconocer que no me encuentro muy para allá. Tengo un dolor en la zona lumbar que empieza a ser engorroso. Al final, he tenido que echar mano del proyecto Ibuprofeno. No preguntes por la palabra proyecto, cosas mías... y de mi estancia en UK.

La cuestión es que me cuesta caminar, me duele la cabeza, me duelen los tobillos, las rodillas, las muñecas... me duelen las puntas de los dedos cuando escribo.

He estado retrasando la visita al médico pensando que se me pasaría en dos días, pero esta gripe está claro que no me va a soltar así como así. Desde Julio del dos mil ocho no recordaba haberme encontrado tan mal.

Encima estoy solo en casa. Y en estos momentos te das cuenta de que por muchos amigos que tengas, estás realmente solo. Creo que me han llamado un par de ellos. Con alguno he hablado a través del messenger y alguno me ha enviado un correo electrónico, aunque de eso no estoy seguro.

Todos nos echamos mucho de menos, pero a la hora de la verdad, cuando realmente te encuentras mal, es cuando te llevas alguna pequeña decepción. Crees que hay personas que son amigas tuyas, que se preocupan por ti, que te quieren, pero cuando llega un momento en el que te encuentras mal, te aburres y no tienes con quien hablar, el teléfono no suena y el timbre de la puerta tampoco.

Supongo que me lo debo merecer por algún motivo, ¿no? Incluso la familia más directa ha dejado de llamarme. Aunque ahí sí que sé que existe un motivo. Un motivo, por otra parte, aparentemente carente de cualquier tipo de lógica, pero un motivo...

A mí nunca se me ha permitido ni estar serio ni estar enfermo. No me preguntes el por qué. Siempre he visto que la gente quiere estar conmigo cuando estoy bien, pero cuando estoy mal, tienen la tendencia a mantener las distancias. Seguramente será porque me pongo imposible o porque sencillamente los demás piensan que quiero estar solo y que nadie se me acerque. Quién sabe.

La única realidad es que me encuentro mal y, en algunos momentos del día, me siento solo.

Dicen que para comprender la vida hay que mirar hacia atrás y para vivirla hacia delante. Como te decía ayer, ahora ya miro en esa dirección. Ya no voy a intentar comprender cosas del pasado, me dedico a vivirla. El que quiera estar conmigo, ya sabe que soy amigo de mis amigos, el que, sea cual sea el motivo, decida no estar conmigo, será su decisión. Las decisiones de los demás hay que respetarlas. Sólo preguntaré una vez. A partir de aquí, quizás se separen caminos que quizás iban relativamente en el mismo sentido. A partir de aquí, quizás esos caminos vuelvan a encontrarse en algún momento, yo siempre estoy ahí, abierto a una buena conversación, abierto a reencontrarme con amigos que a veces se van de viaje para luego regresar a casa.

“¿Quieres un amigo fiel? Cómprate un perro.” (No me la creo, pero prefiero reírme que echarme a llorar)

I want to believe,
àlex

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