Qué mal rollo

Esta ha sido una semana llena de tensiones para mí. Me han pasado varias cosas que no voy a comentar aquí, pero que me llevan a hacerme demasiadas preguntas que no sé contestarme.

Sólo voy a comentar una de ellas.

Me he dado cuenta de que al ser humano le cuesta bien poco liarla. Si ya es complicada una relación entre dos personas, cuando en el juego entran más de veinte, la acción y el riesgo aumentan.

Gestionar un equipo de personas, ya sea de niños o de adultos, no es fácil. Tienes que saber jugar bien tus cartas. A veces, da la sensación de que hay que comportarse casi como un padre, pero de los severos de antaño. Tienes que saber cuando ser duro. Tienes que saber cuando ser tierno. Saber cuando hay que decir que algo está mal, de forma enérgica, pero también saber cuando felicitar por algo bien hecho.

No estoy hablando de cualquier forma de un tema profesional. Esta vez me estoy refiriendo a algo tan humano como la gestión de un equipo de fútbol. Y tampoco voy a opinar sobre la gestión del entrenador. De hecho, olvida todo lo que he escrito antes. Imagina que voy a hablar en sentido figurado, generalizando...

Nos cuesta muy poco liarla. Nos cuesta muy poco hacer comentarios de forma totalmente gratuita. Nos cuesta muy poco hacer una montaña de un grano de arena.

Hay personas que, cuando las conoces, entiendes por qué el mundo funciona como funciona. Personas que, cuando las ves por primera vez, no piensas mal. A veces, ni siquiera piensas, pueden ser personas que pasen totalmente desapercibidas. Pero después, puedes ver cómo la lían de la manera más tonta. Piensan algo. Tienen una opinión. Respetable. Pero les pierden las formas. Lo hacen de tal manera, que sólo con la forma, ya ponen a alguien contra las cuerdas. Dicho de otra forma, no usan correctamente la palabra, el diálogo. Además, cuando se sienten pillados, saltan a la primera lanzando mentiras a diestro y siniestro. Aunque al final, claro, se les pilla por sus propias incoherencias.

Me niego a dar un handicap a nadie por ninguna razón. Me niego a pensar que alguien pueda ser disculpado por hacer una cosa u otra. Bueno, puede pedir disculpas, eso está bien y dice mucho, pero siempre he pensado que todos debemos de ser responsables y coherentes con nuestras acciones.

Por favor, si alguna vez hago algo que crees que no entra en tus parámetros o que directamente piensas que está mal, dímelo a mí directamente. Hablemos. Es lo más fácil. Dialogar. Como me han dicho muchas veces, podemos discutir en el más puro sentido inglés. Pero por favor, no vayas con milongas a otras personas, que igual, de una tontería, montamos un pollo con posiciones irreconciliables.

Si los llamados adultos no somos capaces de hablar y ponernos de acuerdo, acercando posiciones y negociando de forma constructiva... ¿Qué vamos a enseñar a nuestros hijos? ¿Vamos a dejarles la semilla de la guerra?

Como diría mi padre, un sabio entre los sabios, "así empiezan las peleas".

Si has salido a tomar unas cervezas, disfrútalo. Si, por contra, te has quedado en casa viendo unas pelis, disfrútalas igualmente.

Un beso y una sonrisa,

àlex

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