Dos kilos en una semana

Las fiestas casi han terminado. Sólo nos queda el roscón de reyes...

Han sido días de consumo desaforado y derroche de dinero por doquier. Este año deberían hacer una nueva versión de "Cuento de Navidad" y poner el fantasma de la crisis, porque, para ser sincero, la crisis no sé dónde está... bueno, sí, la crisis está a la vuelta de la esquina.

Ahora viene la famosa cuesta de enero, aunque creo que será de enero, febrero y marzo. Que forma de gastar. Los centros comerciales llenos a reventar, las cajas sin parar de cobrar... Luego nos dirán que las ventas han bajado, como cada año, todo el mundo a llorar...

La única y dolorosa verdad es que yo me he engordado la friolera de dos kilos en una semana, y no creo que haya sido por respirar...

El otro día escuchaba en la tele, que los españoles nos engordamos de media entre un kilo y medio y tres durante estas fiestas. Que horror!!! A partir de aquí, empezaremos con los buenos propósitos que a buen seguro que el español medio ya hizo en el momento del brindis de Noche Vieja. Ahora los que se están frotando las manos son los de los gimnasios, que saben que este mes de enero se va a ir a apuntar un montón de gente para empezar de una vez por todas un probrama de vida saludable que pasa por hacer un poco de deporte. El noventa por ciento de los que se apunten lo dejarán poco a poco, es decir, no irán y, más tarde, se borrarán.

Esto del gimnasio es un buen negocio. Hablando con una amiga que trabaja en el gimnasio municipal de Viladecans, me decía que sólo van uno de cada cinco de los que se apuntan, así que imagina los beneficios que puede dar un establecimiento así. Claro, algunos dirán que hay muchos gimnasios que cierran, pero eso es porque no los cuidan demasiado.

¿Tú has estado apuntado alguna vez a un gimnasio? Algunos dan pena. Deberíamos pedir que nos los enseñaran por dentro antes de apuntarnos. Salas pequeñas. Aparatos deteriorados. Vestuarios con olor a cerrado. Claro, así, no me extraña que cierren, la gente se va a otros gimnasios o, sencillamente, se aburren y se van a otro lado. Cuando te aburres de algo, es decir, entras en la rutina, acostumbras a abandonar. Yo, al menos, odio bastante la rutina.

Y... bueno, voy a ir acabando. Te voy a desear lo mejor para este año que empezamos. Espero que todo aquello por lo que luches se te convierta en realidad. Hoy no voy a desearte suerte, esta vez, quiero quedármela toda para mí, a ver si la tengo. Vale, puedes pensar que ya tengo bastante suerte, y seguramente será verdad, pero siempre queremos más, ya lo sabes, más, más, más...

Que este año consigas todo aquello que quieres...

Que vaya bonito,
àlex

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